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martes, 11 de octubre de 2011

Salir de la indigencia educativa


La asociación civil argentina Proyecto Educar 2050 fue convocada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para representar al país entre distintas organizaciones de la sociedad civil latinoamericana que trabajan por la mejora de la educación en el continente.
El origen de la iniciativa es doloroso: 23 millones de niños y jóvenes de entre 4 y 17 años están fuera del sistema educativo en la región y los aprendizajes son muy bajos y desiguales entre aquellos que están en la escuela. Esto ha conducido a la Unesco a advertir sobre "penuria e indigencia" educativa en América latina: los años de estudio son pocos y un altísimo porcentaje de alumnos no alcanza los conocimientos básicos para desempeñarse en la vida laboral. Los exámenes de calidad lo confirman.

Como respuesta a este escenario, apoyadas y coordinadas por el BID, más de 13 organizaciones de la sociedad civil de distintos países de la región comenzaron un trabajo conjunto en mayo. Este intercambio de conocimiento y de mejores prácticas fue coronado el pasado 16 de septiembre en Brasilia con un encuentro presencial. En la sede del Consejo Nacional de Educación del Brasil, encabezado por el ministro de Educación de este país, Fernando Haddad, y ante autoridades de la organización anfitriona Todos pela Educação, diplomáticos y cientos de personas en el auditorio se constituyó la Red Latinoamericana de Organizaciones de la Sociedad Civil por la Educación. Su propósito: tener una voz colectiva a nivel regional para hacer tomar conciencia del problema que se enfrenta, trabajar activa y mancomunadamente para que los derechos de las niños y jóvenes latinoamericanos sean respetados, intercambiar conocimiento y articular metas, monitoreo y políticas educativas con los diferentes Estados que contribuyan a la solución del problema referido.

En este contexto, ¿cómo está la Argentina? Nuestro país ha adoptado medidas acertadas en los últimos años para paliar esta situación. Sin embargo, pese a nuevas y buenas leyes, aumento de inversión y progresos en la infraestructura, la educación en la Argentina no mejora. Este problema se visualiza con claridad cuando evaluamos lo sucedido no en los últimos años, sino en la última década. La Unesco realiza en la región evaluaciones desde el año 1996 (Perce). Ese año la Argentina se ubicó segunda (detrás de Cuba) y once años después (Serce 2007) descendió a la posición sexta.

A nivel mundial, las pruebas de calidad se vienen realizando desde 2000 y muestran que la Argentina no ha mejorado en nada. Sus resultados en comprensión lectora -tomada ésta como una habilidad imprescindible- indican que el puntaje promedio de 2009 fue el mismo que al comienzo del siglo (con el agravante de que en la última evaluación hay un 11% de alumnos que están dos niveles por debajo de 1 en la calificación general, que es de 1 a 6) y esto ha conducido al país a estar entre los últimos países evaluados (puesto 58 de 65) y séptimos entre los países latinoamericanos (detrás de Brasil, Colombia, Trinidad y Tobago, México, Uruguay y Chile -Fuente PISA 2009).

Frente a esta realidad es la sociedad la que debe reclamar resultados. Lo demuestra la experiencia de Todos pela Educação en Brasil, de Mexicanos Primero, de Chile 2020 y de países vecinos. No es posible que en la Argentina más del 50% de nuestros adolescentes no comprendan lo que leen y sólo 38 alumnos de cada 100 que inician el primario termine el secundario. No es posible que, habiendo estado a la vanguardia en América latina, hoy siete países de la región tengan mejores resultados educativos que nuestro país (tema que fue destacado por el ministro de Brasil en la apertura de las jornadas descriptas al hacer una comparación con el fútbol y decir que en educación Brasil había superado a la Argentina). No debiera ser posible tener "indigencia educativa" en nuestro territorio. Nuestra ley es muy clara al establecer que "la educación es prioridad nacional". Este es un desafío para todos los argentinos, no sólo para los gobiernos de turno. Cumplámosla. Apoyemos a los docentes, pero que cada argentino se sienta convocado a esta epopeya: se trata de mejorar la educación de nuestros niños y jóvenes como principal herramienta para un país más equitativo y sustentable.

Fueente: lanacion.com.ar