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lunes, 12 de septiembre de 2011

Vale todo en Riachuelo: se pueden tirar tóxicos

Print Friendly and PDFPor: Sonia Fakiel

El año 2008 marcó un hito en la historia del Riachuelo. La Corte Suprema de Justicia dictó un fallo que condena al Estado nacional, al porteño y al de la provincia de Buenos Aires a recomponer el daño ambiental de la cuenca.
A tres años de esta decisión, son varios los asuntos pendientes y aún no hay una fecha de cuándo se convertirá en un flujo de agua limpia. Además, las industrias -aunque ahora controladas- pueden seguir vertiendo allí sus desechos con el peligro que implica esto para la salud de quienes viven en los alrededores.


La Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR), creada en 2006, es la encargada del saneamiento del río y de todo el medio ambiente que lo rodea. Entre sus tareas se encuentra la de clausurar las industrias que tiran sus desechos a este flujo de agua. Sin embargo, permite el vertido de basura por concentración, es decir, una cantidad determinada por metro cúbico sin tener en cuenta los litros totales que cada fábrica tira, por lo que se siguen vertiendo desechos tóxicos.

«El río se va a limpiar sólo cuando dejen de contaminar; se puede sacar basura, pero se ensucia mucho más rápido de lo que se limpia», afirmó a este diario Leandro García Silva, de la Defensoría del Pueblo de la Nación, una de las instituciones del cuerpo colegiado encargado de controlar el trabajo de la ACUMAR.

«Nadie te puede dar un plazo sobre cuándo se terminará de limpiar el Riachuelo, y la ACUMAR tiene que realizar un cronograma claro», agregó García Silva y explicó que «la Corte pide un estado funcional del Riachuelo, que haya peces y vegetación, que sea un río. Pide que se recomponga el ámbito».

La contaminación del Riachuelo puede generar en la población que vive en sus alrededores una larga lista de enfermedades. Desde cáncer hasta problemas en la piel, en el desarrollo neurocognitivo y psicomotriz, malformaciones congénitas, problemas hormonales, respiratorios, digestivos y en el sistema reproductivo, entre otros. Las sustancias tóxicas y cancerígenas de los residuos llegan a la gente a través del agua que consumen, el aire que respiran (vapores y olores), el suelo y los alimentos, es decir, del contacto con el medio en el que viven.

Otra de las instituciones que conforman el cuerpo colegiado es la Fundación Ambiente y Recursos Humanos (FARN). Su director del área Riachuelo, Andrés Nápoli, destacó el accionar de la Justicia, que intimó para que se termine la remoción de buques y la limpieza de los márgenes del Riachuelo. Pero agregó que son muchos los mandatos de la Corte incumplidos y las cosas que faltan hacer. «Las metas son muy bajas y no permiten la recuperación requerida. Aún falta remover la basura a cielo abierto, ya que en la zona hay 326 basurales y menos del 10% fue eliminado. Además, todavía se desconoce cuáles son los grupos poblacionales en riesgo que necesitan atención inmediata», detalló a este diario.

Nápoli también explicó que no se concluyó el proceso de fiscalización de industrias y que faltan políticas de vivienda por parte de ACUMAR, que debería trasladar a la población en peligro y determinar cuáles serán los espacios verdes y cuáles los industriales. «Son 2.000 las familias en el programa de relocalización y sólo se relocalizó a 80», aseguró García Silva al respecto.

«Falta también ordenar el Polo Petroquímico Dock Sud, donde hay más de 44 industrias en un pequeño territorio en la desembocadura del Riachuelo, que vierten sustancias tóxicas a pesar de que en las cercanías vive gente», desarrolló Nápoli, quien aseveró hay otros tres agentes contaminantes: las industrias, las cloacas y los basurales.

«Con el fallo de la Corte hubo un antes y un después. Ésta dejó claros los objetivos con respecto al Riachuelo: la recomposición del agua, el aire y el suelo, mejorar la calidad de vida de los que viven en la zona y la prevención. Pero los esfuerzos se hacen sólo cuando va a haber una audiencia con la Corte», aseguró García Silva, quien detalló que también falta ocuparse de la calidad del aire y de la producción de residuos y su tratamiento.

Entre las industrias que más contaminan se encuentran las curtiembres, por lo que Greenpeace Argentina, otra de las instituciones del cuerpo colegiado, denunció públicamente a varias marcas conocidas -Prüne, Sarkani y Grimoldi- por utilizarlas como proveedores. En respuesta, Grimoldi les pidió la semana pasada a las curtiembres con las que trabaja un plan de producción limpia.

«Las curtiembres vierten descargas a pluviales en Lanús y Avellaneda que llegan al Riachuelo y contienen cromo, cromo 6, sulfuro, cadmio y plomo», aseguró Consuelo Bilbao, coordinadora de la campaña Riachuelo, a Ámbito Financiero. «Reutilizar el cromo es fácil y la tecnología está disponible. Lo que faltan son plantas de tratamiento para cumplir con la norma», agregó. Otras industrias altamente contaminantes son los frigoríficos, las alimentarias, las químicas y las petroquímicas.
 
Fuente: ambito.com