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miércoles, 27 de abril de 2011

Una mirada al corazón del hambre en Argentina

ImprimirPor Vladimir Hernández

En Salta mueren por desnutrición niños indígenas, en una región clave para la exportación de alimentos de Argentina.
Cuando se va tras la pista de la desnutrición en comunidades indígenas en el noroeste de Argentina, lo que más impacta es la mirada de desesperanza que se observa en muchos de los habitantes.

Y es que en esta zona norte de la provincia de Salta, cerca de Bolivia, la pobreza no se puede disimular.
En lo que va de año al menos 10 niños han muerto en esta región por problemas directos o indirectos de desnutrición, el doble de todo el 2010.
El problema afecta principalmente a la comunidad Wichi, de unas 30.000 personas, distribuidas a lo largo de unas 200 pequeñas aldeas o caseríos en la provincia.
Las de los Wichi son viviendas endebles, sin paredes, cubiertas con sábanas, situadas en medio de barriales.
Las autoridades, médicos y organizaciones no gubernamentales dicen que hay varias causas que explican las muertes de los niños. Pero todos coinciden en el propio argumento del Wichi: los bosques de donde obtenían sus alimentos fueron aplanados por la agricultura.
Lo irónico es que fueron estos mismos campos de cultivos los que en el último lustro convirtieron a Argentina en uno de los mayores exportadores de alimentos del mundo y que impulsaron el crecimiento de 9,5% del PIB que tuvo el país el año pasado.

Rabia

"Yo lo único que sé es que es por falta de alimentos. Muchas veces el trabajo no nos da suficiente para comprar lo necesario", contó a BBC Mundo Marcelino Pérez, cacique de una comunidad llamada Lapacho II, en las afueras un pueblo llamado Tartagal.
Marcelino no sólo está enterado del problema de desnutrición, vivió sus consecuencias en carne propia. Su nieto murió hace algunas semanas por una diarrea, pero que se complicó por la falta de nutrientes en su cuerpo.
Su rostro no es triste ni compungido al recordar el hecho. Más bien es de resignación. Luego vuelve la mirada de desesperanza que pasa ligeramente a la rabia a medida que Marcelino se suelta a hablar.
"Nosotros tenemos aquí a chiquitos muriéndose de hambre y aquí al lado está toda esa comida. Yo me pregunto ¿a dónde va?", señala.
La respuesta para Marcelino es China. Al lado de Lapacho II, como en toda la región, hay miles de hectáreas de plantaciones de soja o maíz cuyo destino suele ser el mercado chino.
Todos estos cultivos ahora están en el lugar de lo que durante siglos fueron bosques. Según el gobierno regional de Salta, entre 1998 y 2005 la deforestación para el campo llegó a unas 600.000 hectáreas, algo así como cuatro veces la Ciudad de México.

Nueva vida

Para el Wichi eso fue un cambio radical en su forma de vida. Esta es una tribu milenaria que estaba acostumbrada a vivir de los bosques por su naturaleza de recolectores y cazadores, en especial de frutas altas en proteína o del pescado del río.
Ahora su principal fuente de alimento son los comedores gubernamentales o los subsidios que reciben.
"Antes de tener este problema de desnutrición podíamos ir al monte a buscar alimento, y con eso nos manteníamos. Ya no", señaló Marcelino.
En el viaje efectuado por la región, BBC Mundo pudo constatar la existencia de kilómetros y kilómetros de campos agrícolas de grandes corporaciones. Incluso hay comunidades indígenas que son prácticamente "islas" dentro de una plantación, cuyas vías de acceso son a través de los sembradíos.
"La etnia Wichi ha sufrido particularmente el problema de desnutrición. Por su carácter de recolectores han sufrido el desmonte", señaló a BBC Mundo el ministro de Salud de Salta, Luis Gabriel Chagra Dib.

Otros factores

Las autoridades no clasifican necesariamente cada muerte infantil como desnutrición. Muchas veces queda registrada la causa de muerte (diarrea o deshidratación) pero no el verdadero origen.
"La falta adecuada de los nutrientes que necesitan colaboran en esas muertes", admite el director de salud social de la provincia de salta, Enrique Heredia.
"Otra cosa que influye es que muchas veces las comunidades indígenas están en zonas muy remotas y cuando tienen un problema con un niño creen que se va a mejorar y no alertan de manera temprana", afirma.
Heredia visita regularmente a los caseríos Wichi para brindar atención médica gratuita. Y asegura que la falta de condiciones sanitarias hace que un niño, sobre todo si carece de la nutrición adecuada, puede sufrir un riesgo mortal de alguna infección o enfermedad corriente.
El gobierno de Salta afirma que en los últimos años la mortalidad infantil viene en descenso, y el ministro de Salud asegura que por el hecho de que la provincia se encuentra en medio de una campaña electoral el problema ha sido magnificado por algunos medios.
"Sin embargo, estamos conscientes de la situación, sabemos que hay un problema, y estamos desde hace tiempo trabajando en ello", señaló Chagra Dib.
Las autoridades de la provincia ya entraron en contacto con la UNICEF, el programa de atención infantil de Naciones Unidas, para obtener apoyo que permita a los Wichi adaptarse a una dieta que les dejó la desforestación.
Según la Cooperadora para la Nutrición Infantil (Conin) al menos un cuarto de millón de niños en Argentina sufre algún grado de desnutrición.
Pero la diferencia para el Wichi es que ha sido el llamado progreso económico el que le profundizó sus problemas.

Fuente: semana.com