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sábado, 3 de julio de 2010

Cooperativismo, crecimiento desde el esfuerzo y la libertad

Desde 1844 hasta nuestros días, el movimiento cooperativo sintetiza los valores más nobles del hombre.
A pesar de las distintas modificaciones jurídicas a través de la historia, esta modalidad sigue siendo una práctica política desde una perspectiva social y humanitaria de la economía.
No afecta la fortuna de nadie. No trastorna la sociedad ni constituye una asociación secreta. Tampoco pretende ninguna violencia ni causa ningún desorden. Desprecia los honores y no reclama favores. No pide privilegios especiales ni mantiene parásitos. No busca la ayuda oficial y se pronuncia permanentemente en contra de los monopolios del capitalismo. La democracia es su bandera política más preciada.
El movimiento cooperativo es una síntesis de los valores más nobles del hombre. Es al mismo tiempo una práctica política, así como un modo de ver una sociedad humanitaria. Y hoy, el movimiento cooperativo cumple un nuevo aniversario.
En 1844, un grupo de obreros ingleses creó una organización de carácter legal con los aportes de sus integrantes. En consecuencia, nació el 24 de octubre de ese año el primer Almacén Cooperativo en la Ciudad de Rochdale, Inglaterra, considerado como el origen del movimiento cooperativo.
Los obreros, que luego serían conocidos como los Pioneros de Rochdale, eran 28 tejedores de una fábrica que quedaron desocupados por haber participado de una huelga. El único capital que tenían era una libra esterlina por cabeza.
Luego de establecer la idea inicial, esta nueva cooperativa se autoimpuso reglas que sus miembros debían respetar rigurosamente y que fueron la causa de su éxito.
Crearon una carta que establecía los pasos a seguir como organización autónoma y libre: así nació el cooperativismo organizado. Los principios constitutivos del grupo estaban basados en la solidaridad.
Las reglas fueron revisadas por la Alianza Cooperativa Internacional en 1937, y luego en 1966. Se incorporaron al texto inicial otras directivas y reformas adecuadas a los nuevos tiempos.

ARGENTINA. El cooperativismo llegó a nuestro país de la mano de los movimientos migratorios y terminó de ser incorporando al sistema económico nacional.
Pedro Aguer, director de Cooperativas en la Provincia en 1983-1987 y 1991-1995, investigó con pasión sobre los movimientos cooperativos en la Argentina y el mundo.
“El cooperativismo se introdujo en nuestro país a través del cooperativismo agrario, que es un pivot importante dentro del sistema económico de la Nación. Nosotros sabemos que un 40 % de la economía argentina está prácticamente en manos del movimiento cooperativo”, dijo Aguer en diálogo con EL DIARIO.

–¿De qué modo llega el cooperativismo a nuestro país?

—Junto con los inmigrantes vinieron también las ideas europeas como el anarquismo y el socialismo. Luego, el radicalismo tomó el cooperativismo como una parte de su prédica y facilitó el desarrollo de los grupos solidarios, entendiendo que debían ser parte de la economía argentina. Por eso es interesante tener en cuenta que los movimientos cooperativos también reciben a los partidos políticos, pero éstos incorporan el concepto de cooperativismo como una de las herramientas básicas que el Estado debe difundir y proteger. Los partidos como entidad no tienen cabida en una cooperativa.

–Entre Ríos cuenta con la ley presentada por Carlos Perette.

–Perette fue uno de los grandes impulsores y defensores del cooperativismo, reconocido como un defensor del movimiento a nivel internacional. Presentó el proyecto de Educación Cooperativa en la Provincia en el año 1951. Esa ley fue la primera en Entre Ríos.

–¿Cómo sigue creciendo el movimiento cooperativo durante el peronismo?

–En nuestra provincia hubo un gran impulsor del movimiento cooperativo que fue el doctor Héctor Maya, junto con varias figuras del justicialismo, que incluso, en el momento de la votación de la ley Perette, dieron el sí por unanimidad.

Para destacar

El cooperativismo es una herramienta que permite a la sociedad organizarse solidariamente para lograr un objetivo de bien común y mejoramiento de la calidad de vida. Está basado en la participación por trabajo diario y continuo, con la colaboración y la solidaridad.
Las prácticas cooperativas tienen como principios esenciales la ayuda mutua, la responsabilidad, la democracia, la igualdad, la equidad y la solidaridad.
El ejercicio de la democracia es uno de los puntos medulares del cooperativismo, ya que en ella están incluidas las actitudes a tener en cuenta dentro de un movimiento de estas características: la membresía abierta y voluntaria; el control mutuo de los miembros que integran un movimiento cooperativo; la participación económica de los integrantes de acuerdo con el esfuerzo que realiza cada persona; la autonomía e independencia de cada movimiento, la educación, entrenamiento e información de quienes han de sentirse identificados con su respectivo grupo de trabajo; la interrelación y la cooperación entre cooperativas, y el compromiso con la comunidad.
Con todo, la cooperativa es una forma de organización económica por la cual pueden crearse empresas con fines que trascienden lo netamente económico y persiguen objetivos sociales de solidaridad y ayuda mutua.
La consigna principal es trabajar mancomunadamente para lograr un beneficio. A diferencia del modelo de empresa capitalista, en la cooperativa es más importante el trabajo de los asociados que el dinero que éstos pueden llegar a aportar.
En una veta más filosófica, el fin en sí mismo del cooperativismo no es la búsqueda de la máxima ganancia sino el desarrollo del hombre en la igualdad, la justicia, el respeto, el trabajo conjunto y la democracia, mediante el valor de la cooperación.

Símbolos en todo el mundo

El símbolo universal del cooperativismo son dos pinos verde oscuro encerrados en un círculo del mismo color. El significado de los árboles erguidos es el de inmortalidad, constancia y fecundidad, valores que se construyen sobre la base del esfuerzo común, El círculo verde significa la unión y la universalidad del cooperativismo.
En varios lugares del mundo, el cooperativismo también tiene su bandera: siete franjas horizontales con los colores del arco iris, que significa la unión de todas las banderas del mundo. Se trata de una insignia de solidaridad de todas las personas y naciones que adhieren a la práctica cooperativa.
Fuente: eldiariodeparana.com.ar